19 mayo 2018

El gusano que nunca muere


Sin duda, nadie habló más acerca de la realidad del Infierno en la Biblia que Jesús. Muchas de las descripciones del Infierno que encontramos en el Nuevo Testamento fueron dadas por Jesús. Sin embargo, de todas estas referencias, una de ellas continúa siendo un misterio hasta el día de hoy: 

“Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.” (Marcos 9:45-46) 

Pues bien, Jesús, citando las palabras del profeta (Isaías 66:24), hace una comparación entre un vertedero de basura que existía en el Valle de Hinom (Gehinom) a las afueras de Jerusalén en la época de Jesús, y el castigo eterno que les espera a los condenados después de la muerte. En este valle se arrojaba toda clase la basura, incluso cadáveres que no merecían un entierro, que cuando se les prendía fuego inmediatamente se llenaban de gusanos. Para los judíos, este valle de basura simbolizaba el juicio de Dios sobre los impíos. Asimismo, Jesús nos enseña que es mejor entrar cojo o manco al cielo, que ser arrojado al infierno, un lugar similar donde el fuego no puede ser apagado y el gusano de ellos no muere. 

Pero, ¿qué significa que el gusano de ellos no muere? Algunos eruditos afirman que el fuego en el infierno no es literal, y por lo tanto, los gusanos tampoco. Enseñan que “el gusano de ellos no muere” es una referencia a la conciencia, un símbolo de los remordimientos que los condenados tendrán en el infierno y que nunca se acabará o morirá. Pero la palabra “gusano” (tolaat) usada por el profeta Isaías es la misma que se usa en Jonás para hablar de un gusano literal que se comió la calabacera (Jonás 4:7). Y la palabra "gusano" (skolex) usada por Jesús también hace referencia a un gusano literal. Entonces, ¿puede haber gusanos literales en el Infierno? 

Hasta hace algunos años, la idea de gusanos literales en el infierno, o mejor dicho, en el centro de la Tierra, estaba totalmente descartada por la ciencia, pues era casi imposible que pudiera existir cualquier clase de vida en lugares tan profundos de la Tierra, sin oxígeno, sin luz solar o a temperaturas tan elevadísimas. Sin embargo, recientes descubrimientos científicos han cambiado radicalmente estas teorías. 

En 2011, investigadores de la Universidad de Ghent (Bélgica) y la Universidad de Princeton (EE.UU.) descubrieron bajo una mina de oro en Beatrix, cerca de Johanesburgo (Sudáfrica) una nueva especie de gusano que vive nada menos que a 3,6 kilómetros bajo la tierra. Estos gusanos miden 0,5 milímetros y fueron llamados Halicephalobus mesphisto, traducido como “gusanos del diablo” (por Mefisto o Mefistófeles, otro nombre del diablo), debido a que viven en un verdadero infierno, pues a esta profundidad bajo la mina la temperatura alcanza los 48 grados centígrados (Revista Nature). 


Pero otro descubrimiento científico fue aún más revolucionario. En 1977, un sumergible norteamericano descubrió en Galápagos, Océano Pacífico, una nueva especie de gusanos de tubo gigantes de hasta 2,7 metros, llamada Riftia Pachyptila, desconocida hasta entonces. Esto supuso una verdadera revolución en biología, pues fueron encontrados a una profundidad de entre 2 a 4 kilómetros bajo el mar habitando al lado de fumarolas submarinas, desde donde escapa vapor y gases directos desde el centro de la tierra. Esto significaba que podían tolerar temperaturas de hasta 400 grados centígrados y soportar grandes concentraciones de sulfuro y nula luz solar. Y a pesar de este hábitat extremo y tóxico, pueden llegar a vivir hasta los 250 años (Wikipedia).


Y los descubrimientos siguen. Pues en 2012, científicos británicos aseguran haber encontrado una especie de gusano capaz de combatir el envejecimiento y volverse teóricamente inmortal (BBC). Estos descubrimientos, sin duda, proponen nuevas teorías que implican la posibilidad de que existan gusanos a más kilómetros de profundidad, que resistan las altas temperaturas del centro de la Tierra y toleren las grandes concentraciones de azufre y sulfuro, que sean más grandes, y que también sean más longevos. Sin duda, la existencia de gusanos literales en el Infierno sigue siendo un misterio.

18 abril 2018

¿Por qué Jacob y Esaú cerraron la compra de la primogenitura comiendo pan y guisado?


La historia es conocida. Jacob, siendo el hermano menor, deseaba la primogenitura de Esaú, su hermano mayor. Y en una ocasión, Esaú volviendo del campo cansado y con hambre, deseaba el potaje que preparaba Jacob. Y aprovechando la oportunidad, Jacob decide comprar la primogenitura a Esaú a cambio de aquel plato de comida. Dice la Biblia: 

“Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.” (Génesis 25:34) 

Después de leer el relato aparece inmediatamente la siguiente pregunta: ¿podía Jacob comprar algo tan importante como la primogenitura con pan y un guiso de lentejas? ¿Haría un plato de comida respetar a Esaú un acuerdo tan importante? La respuesta es ¡por supuesto que sí! En el mundo occidental los acuerdos entre personas se hacen firmando un documento legal, pero en el Medio Oriente los pactos más solemnes ¡se hacían con sal! De manera que el “pacto de sal” era considerado sagrado en Medio Oriente, algo así como una garantía de fidelidad. Una vez que se compartía sal entre dos personas, aún si fueren los peores enemigos, representaba un compromiso inquebrantable entre ellos. Tan importante es, que Dios mismo usó el pacto de sal para referirse al pacto que hizo con Israel (Números 18:19), y con David (2 Crónicas 13:5). 

Así que, compartir una comida sazonada con sal era un acuerdo inviolable entre dos personas. Por ello, en el Medio Oriente se usaba la expresión “pan y sal” para referirse a “estar unidos por un pacto solemne” (Usos y Costumbres de Tierras Bíblicas, Fred Hartley). Un enemigo no “probará la sal” de su adversario a menos que esté listo para reconciliarse con él. Una persona con una misión no comerá pan ni sal de su hospedador hasta cumplir con su misión, como el caso del siervo de Abraham que no comió hasta no haber dicho el mensaje que tenía que decir a Labán (Génesis 24:33). 


Por lo tanto, cuando Esaú decide vender su primogenitura a Jacob por “pan y un guisado de lentejas” ambos estaban comprometiéndose en un pacto solemne e inquebrantable. Y así también lo entiende la Biblia, pues después de esta comida Jacob es considerado oficialmente como el primogénito con todos sus beneficios. Otra referencia similar al "pan y sal" la encontramos en la última cena. En Medio Oriente, cuando una persona compartía una comida sazonada con sal con otro en su casa ya no podía traicionarla o hacerle daño. Sin embargo, en la última cena Jesús les dice a sus discípulos que uno de ellos lo traicionaría a pesar de estar comiendo del mismo plato (Marcos 14:18-20). No sólo fue la traición, sino también el haber roto el pacto de sal lo que llevó a Judas a quitarse la vida. 

25 enero 2018

Cristianismo: ¿La verdadera fe, o una religión más?

Seguramente, lo primero que le diría un agnóstico o un ateo a un cristiano sería lo siguiente: “Hay tantas religiones en el mundo, y cada una de ellas asegura tener la verdad, ¿cómo podemos demostrar que el cristianismo es la verdadera fe, y que todas las demás están equivocadas? ¿O acaso somos otra religión más, de las muchas que hay en el mundo?"

Por supuesto, hay miles de religiones en el mundo, pero si queremos demostrar cuál de todas dice la verdad, entonces debemos poner a prueba lo que cada una de ellas sostiene, y lo que cada uno de sus fundadores predicaba. Si ellos decían la verdad, entonces debe haber una prueba real que compruebe sus palabras. De lo contrario, las enseñanzas de estas religiones y líderes son sólo filosofías o pensamientos personales, pero no la verdad absoluta. Veamos lo que estas religiones enseñan (información proporcionada por Gotquestion), y si existe una prueba que compruebe tales afirmaciones. 

Hace 3.500 años comenzó a surgir en la India el hinduismo, bajo un conjunto de creencias por separado. Los hinduistas creen que toda la realidad y existencia son un aspecto distinto de una misma divinidad suprema, el Brahma. Es por ello que adoran a más de 300 millones de dioses, pues todo es divino. La meta del hinduista es convertirse en uno solo con este Universo divino, aun cuando deje de existir de forma ilusoria como “ser individual”. Mientras no alcancen esta meta (moksha), se reencarnarán repetidas veces hasta auto-realizarse hacia la verdad, que sólo Brahma existe y nada más. La manera en la cual una persona se reencarna depende del karma, un principio de causa y efecto gobernado por el balance natural: todo lo que se hace en el pasado, incluyendo reencarnaciones pasadas, tiene su correspondiente efecto en el futuro. De manera que todo ser humano finalmente se convertirá en lo divino. Pero, ¿qué pruebas entregan los hinduistas para defender sus creencias? Ninguna. Solo fe. 

 
En el siglo VI a.C. Siddartha Gautama decidió sentarse bajo una higuera, conocida como bodhi, y se desafió a no levantarse hasta encontrar la iluminación. Así pues, según él, logró su objetivo y desde ese entonces se le conoció como el “iluminado” o el “buda”, dando comienzo al budismo. Muchos entonces comenzaron a aceptar sus enseñanzas, como por ejemplo, que la iluminación yace en el “camino medio”, y sus “Cuatro Nobles Verdades”: primero, vivir es sufrir; segundo, el sufrimiento es causado por un deseo o atadura; tercero, se pueden eliminar estas ataduras; y cuarto, esto se logra finalmente con la meditación. Así que Buda solamente señaló el camino para encontrar esta iluminación. Pero, ¿qué pruebas entregó Buda para defender sus enseñanzas? Ninguna. Sólo su enseñanza y nuestra fe. 

 
Por su parte, Confucio fue un filósofo chino del siglo V a.C. que fundó el Confucianismo, un sistema ético más que religioso, que se centra en lo terrenal más que en lo celestial. Confucio pensaba que para ser una buena persona y ganarse la salvación era necesario venerar a los antepasados ya muertos cuyos espíritus controlan la suerte de los descendientes vivos, y también que los más jóvenes debían reverenciar a los más ancianos de la familia. Así que enseñaba que no existe la necesidad de un Dios, sino que todo está en poder del hombre. Pero, ¿qué pruebas entregó Confucio para defender sus ideas? Ninguna. Sólo su filosofía y nuestra fe. 


En el siglo VII d.C. Mohammed, más conocido como Mahoma, afirmó que el ángel Gabriel se le había aparecido en La Meca, en Arabia, para revelarle que había sido escogido por Dios como su profeta. El mensaje recibido era que todas las religiones del mundo eran falsas, y que los judíos y cristianos habían recibido el mismo mensaje pero lo habían malentendido. Así que Mahoma debía fundar el Islam, la única religión, y sustentarse en el Corán, la única revelación de Alá, y que él era el último mensajero de Alá. Desde entonces, son millones de personas en el mundo que aceptan y profesan la religión musulmana, orando sagradamente en mezquitas en dirección a La Meca. Pero, ¿qué pruebas entregó Mahoma para defender sus visiones? Ninguna. Sólo su palabra y nuestra fe. 


Pero, ¿qué hay del Cristianismo? El Cristianismo está fundamentado en las palabras de Cristo. Y Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6) ¿Puede Cristo demostrar que sólo Él es el único camino y que no hay otro? Pues bien, esta es exactamente la misma pregunta que le hicieron sus contemporáneos judíos. A diferencia de todas las otras religiones, a Jesús se le cuestionó la veracidad de sus palabras y le exigieron una prueba para demostrar que Él decía la verdad. Ante esta demanda, Jesús dijo: 

“El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” Mateo 12:39-40 

¡Tenemos una respuesta clara y precisa! La gran prueba para demostrar que Jesús decía la verdad sería su muerte, sepultura y resurrección de entre los muertos. La Biblia afirma que Jesús resucitó tal como la había dicho. Pero, ¿hay alguna evidencia real de la resurrección de Cristo? Aunque muchos se nieguen a aceptarlas, hay dos evidencias irrefutables de la resurrección de Jesús. Contrario a lo que la mayoría cree, el cristianismo no se basa en una fe ciega, sino que hay pruebas objetivas que la apoyan. Dos pruebas que son suficientes para callar la boca de cualquier enemigo y aceptar que el cristianismo es la verdadera fe y que el resto de las religiones están equivocadas. 

Primero, tenemos a un Cristo histórico y una tumba vacía. Es cierto, podemos no creer en las palabras de Jesús. Es más, podemos no creer en Jesús. Pero lo que NO podemos hacer es borrar a Jesús de la Historia. Jesús fue alguien real. Nadie en el mundo ha tenido más evidencia histórica de su existencia que Jesús, y nadie en el mundo ha tenido más influencia en la Historia que Jesús. ¡Y su tumba está vacía! Una tumba que era conocida por todas las personas de su época, y cuando resucitó nadie, ni los romanos, ni los fariseos, ni la gente de su época, pudo discutir que su tumba estaba vacía. Esta es la gran diferencia entre el Cristianismo y cualquier otra religión. Buda, Mahoma, Confucio, y cualquier otro personaje influyente murió y sus restos están puestos en sepulcros donde se han levantado templos y mezquitas, momificados y envueltos en estatuas, pero ¡la tumba de Jesús está vacía!


Y segundo, hubieron muchos testigos que vieron a Jesús vivo después de haberlo visto crucificado, muerto y sepultado, entre los que se cuentan más de quinientas personas que lo vieron a la vez (1 Corintios 15:6), muchos de ellos predispuestos a rechazar cualquier tipo de resurrección física y dispuestos a negar haber conocido a Jesús por temor a morir, pero que más tarde propagaron su testimonio a todo el mundo, y estuvieron dispuestos a morir crucificados, quemados, azotados, decapitados, desollados, y de las peores maneras posibles, por defender el testimonio de haber visto a Cristo resucitado. Sin duda, haber visto a Jesús vivo provocó en ellos un cambio radical y profundo, al punto de proclamar sin miedo esta noticia a todo el mundo hasta el día de hoy: ¡Jesús ha resucitado de entre los muertos! 

De manera que para destruir completamente el cristianismo basta simplemente con demostrar que Jesús no resucitó de entre los muertos. Esto sería suficiente para acabar de raíz con el evangelio. ¡Pero cuidado! Porque si Jesús realmente resucitó de entre los muertos, no sólo demostraría que Él decía la verdad, sino también demostraría que Jesús es el único camino hacia Dios, y que ninguna otra religión del mundo te puede salvar. ¡Te desafío a demostrar lo contrario!

23 enero 2018

Signos y Símbolos de la Masonería: el signo de silencio

Todo lo que nos rodea, lo que leemos, escuchamos y vemos, está influenciado por signos y símbolos de carácter masónico, tan familiares para cualquier persona que se han vuelto cotidianos y parte de nuestro mundo moderno. Sin embargo, si estudiamos cada uno de ellos resulta muy difícil aceptar su verdadero significado, pues se han vuelto comunes y normales. 

Es muy normal hacer el gesto de silencio en espacios como bibliotecas, templos religiosos o en lugares donde se pide respeto. El gesto consiste en levantar un dedo hacia los labios con un sonido como "shhh". Y aunque parezca extraño, su origen no es nuevo, ya que se remonta a las más antiguas civilizaciones del mundo, y su significado está asociado a las sociedades secretas que hoy controlan el mundo.


Los antiguos egipcios tenían su propio dios del silencio, Horus, quien era representado con un dedo sobre sus labios como gesto de silencio. Este culto llegó a Grecia como el dios del secreto y el silencio, Harpócrates, la versión griega de Horus. Y más tarde, el culto se trasladó a Roma con el mismo nombre. Ahí se hizo tan conocido que en la entrada de los templos de la antigua Roma siempre estaba la estatua de Harpócrates. De esta manera, el culto al dios del silencio se expandió desde Roma a todo el mundo.


Siglos después, las sociedades secretas comenzaron a adoptar esta costumbre pagana en sus rituales. Durante el siglo XVIII, una sociedad de élites secreta conocida como el “Hellfire Club” comenzó a replicar el uso de estatuas de Harpócrates en las entradas de sus edificios como símbolos de mantener en secreto todo lo que ocurría en sus reuniones. Luego, otras sociedades secretas, como “Skull and Bones” y “Bohemian Club” comenzarían a hacer lo mismo. Hoy, ya es común ver estatuas en la entrada de logias masónicas haciendo el signo de silencio. Abajo, vemos dos esqueletos haciendo el signo de silencio a la entrada donde se reunen los miembros de la sociedad secreta "Skull and Bones", en la Universidad de Yale, EE.UU.


“Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.” Lucas 12:2 

De esta manera, en los últimos siglos el gesto de silencio ha sido adoptado por la masonería mundial como signo de imposibilidad de aquellos que pertenecen a estos grupos para hablar y revelar sus secretos. Algunos rituales de iniciación incluso advierten que romper el silencio trae como castigo el corte de garganta y lengua desde su raíz. Así que los miembros de estos grupos se vuelven esclavos del silencio.

El gesto premeditado de silencio ha sido usado en los medios de comunicación por ex Presidentes de EE.UU. como Barack Obama, Bill Clinton, y otros líderes como Colin Powell (ex Secretario de Defensa de EE.UU.) o Winston Churchill (ex Primer Ministro de Gran Bretaña).



Sin duda, el éxito comunicacional de los signos y símbolos de la masonería se ha dado en la industria musical. Cantantes como Madona, Lady Gaga, Demi Lovato, Cher, estrellas del pop japónes (J-pop) entre muchos otros, han usado este gesto en sus videoclips, portadas de álbumes o apariciones en público de manera premeditada.




Mostrar estos símbolos y signos públicamente, pero a la vez en forma oculta, según Albert Pike (1908-1891) - famoso masón grado 33 americano - es una muestra de su poder secreto en el mundo. También es una muestra de la ingenuidad de la gente, pues están por doquier y frente a sus narices, pero aun así no lo notan. Son mensajes subliminales que van directo a nuestras mentes. Todo, absolutamente todo, tiene sus raíces en la masonería. 

"Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno." (1 Juan 5:19)

Signos y Símbolos de la Masonería: la lengua afuera

Todo lo que nos rodea, lo que leemos, escuchamos y vemos, está influenciado por signos y símbolos de carácter masónico, tan familiares para cualquier persona que se han vuelto cotidianos y parte de nuestro mundo moderno. Sin embargo, si estudiamos cada uno de ellos resulta muy difícil aceptar su verdadero significado, pues se han vuelto comunes y normales. 

Uno de estos signos es el sacar la lengua afuera. Y aunque parezca un gesto normal, esconde un horrendo significado que se remonta desde hace siglos al hinduismo. El gesto de la lengua afuera tiene su origen en el culto a la diosa Kali, diosa de la destrucción y la muerte.


Kali es considerada una de las principales diosas del hinduismo, una suerte de diosa Madre Universal, pero muy violenta y siniestra. Se la representa con la lengua afuera, y con cuatro brazos donde en uno de ellos sostiene una espada y en otro una cabeza degollada. Por ello, los rituales hindúes en su honor eran brutales y muy sangrientos. 


“¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa,” Isaías 57:4 

Con el paso del tiempo, los altos grupos de poder de la masonería adoptaron el gesto de la diosa Kali de sacar la lengua como símbolo de muerte. Su influencia entre estas sociedades secretas es tan grande que el 8 de Agosto de 2015 la imagen de la diosa Kali fue elegida para ser proyectada en un espectáculo de videomapping en el emblemático edificio Empire State de Nueva York, como un mensaje para todo el mundo. 


Durante los últimos años, el gesto se ha masificado en el cine y televisión. Pero ha sido la música la que ha permitido llevar este signo exitosamente a millones de personas en el mundo, sin que ellos se den cuenta que están haciendo un gesto de adoración a la muerte. El integrante del grupo de rock Kiss, Gene Simmons, fue quien popularizó el gesto de sacar la lengua a nivel mundial. Lo que la gente no sabe, es que ellos al hacerlo están imitando uno de los rituales más sangrientos que realizaban los hinduistas en honor a la diosa Kali y a la muerte. 


La banda de rock The Rolling Stones también decidió utilizar este símbolo como sello en uno de sus álbumes. En 1970 el diseñador John Pasche, por encargo del cantante del grupo (y también satanista) Mick Jagger, crea el logotipo del álbum “Sticky Fingers”, usando una lengua afuera, como símbolo de culto sagrado a la muerte. 


¿Han notado que muchos cantantes de fama mundial sacan la lengua afuera como un gesto premeditado? Por supuesto, es un símbolo usado entre miembros de sociedades secretas que adoran al diablo y que controlan el mundo ocultamente. Cantantes tales como Madona, Miley Cyrus, Rihanna, Lana del Rey, Ashley Tisdale, entre muchos otros, han usado el gesto premeditado de la lengua afuera en sus presentaciones. Abajo, podemos observar el signo de la lengua afuera, que en muchos casos se usa junto con otro gesto satánico, la mano cornuda. 



El actor de Hollywood, Jim Carrey, también utilizó el signo de la lengua afuera (junto otro signo que hace con sus manos, la pirámide) en el programa de televisión norteamericana “El Show de Jimmy Kimmel”, donde – en un tono de broma – revela públicamente que se trata de un signo usado por los miembros de la sociedad secreta Illuminati. 


Mostrar estos símbolos y signos públicamente, pero a la vez en forma oculta, según Albert Pike (1908-1891) - famoso masón grado 33 americano - es una muestra de su poder secreto en el mundo. También es una muestra de la ingenuidad de la gente, pues están por doquier y frente a sus narices, pero aun así no lo notan. Son mensajes subliminales que van directo a nuestras mentes. Todo, absolutamente todo, tiene sus raíces en la masonería. 

"Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno." (1 Juan 5:19)
 

29 octubre 2017

Martín Lutero y la Reforma Protestante


Este 2017 se conmemoran 500 años de la reforma protestante iniciada por Martín Lutero. Sin duda, es uno de los sucesos más importantes de la Historia, y que dieron origen al mundo tal como lo conocemos. Pero, ¿qué es la reforma protestante? ¿Cómo se inició? ¿Cuáles fueron las consecuencias?

Pues bien, la Iglesia en la época de Lutero se caracterizaba por haber perdido los principios bíblicos de los primeros cristianos. La lectura de la Biblia sólo se limitaba a unos pocos, debido al alto grado de analfabetismo, así que muchos pasajes bíblicos eran totalmente desconocidos y no habían sido leídos por siglos. De manera que la Iglesia era dueña del conocimiento bíblico y era la única que enseñaba e imponía doctrinas. 

La Iglesia además se había tornado pagana, corrupta, sin piedad religiosa, y el papado se había llenado de poder y riquezas como nunca antes. Para perpetuar este poderío, el Papa León X se interesó en construir la Basílica de San Pedro como símbolo para la Iglesia Católica. Y para financiar su construcción el Papa decidió recaudar fondos a través de una venta masiva de indulgencias. De manera que la gente entregaba dinero a la Iglesia a cambio de un certificado papal que los eximía de las penas del pecado en esta vida, y a sus familiares muertos de las penas del purgatorio.


En el año 1517, un religioso agustino de 34 años y profesor de teología bíblica llamado Martín Lutero, protesta por la venta de indulgencias y por su descarada e inmoral venta. Se sabía que en Sajonia las indulgencias eran predicadas y cobradas por el fraile dominico Juan Tetzel, de acuerdo con el arzobispo de Magdeburgo, que se quedaba con la mitad de lo recaudado, y la otra mitad se enviaba a Roma para pagar los gastos de la construcción de la Basílica de San Pedro (Sociedad Bíblica Chilena). Tetzel afirmaba que al tintinear las monedas al caer en la caja de recaudación un alma se libraba del purgatorio. Así la gente compraba el perdón de pecados, y al mismo tiempo compraba el perdón de pecados futuros. 

Así que, el 31 de Octubre de 1517 Lutero redacta un documento público con 95 tesis para protestar contra la venta de indulgencias, y lo clava en la puerta de la capilla de Wittenberg, en Alemania. Fue tal el impacto que este hecho sería conocido más tarde como el comienzo de la reforma protestante. Se trataba de 95 ideas que no solamente protestaban contra la venta de indulgencias, sino también protestaban contra la teología que enseñaba y practicaba la poderosa Iglesia Católica.


Así que, gracias a la imprenta, estas tesis se difundieron rápidamente en Alemania, y luego, por toda Europa. La reacción de la Iglesia en Roma no se hizo esperar. Lutero fue condenado por el Papa por hereje en la bula "Exsurge Domine" de 1520. Lutero también reaccionó quemando la bula y excomulgando al Papa. El Papa León X exigió que Lutero se retractara de sus tesis, pero el monje alemán, ya famoso en toda Europa, rechazó esta exigencia públicamente en la Dieta de Worms de 1521 con sus famosas palabras: 

“A menos de ser convencido por las Sagradas Escrituras o por razones claras, explícitas y manifiestas razones, yo no puedo retractarme. No le creo ni al Papa ni a los concilios, ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a sí mismos. Es mi conciencia esclava de la Palabra de Dios, y actuar en contra de la conciencia ni es bueno ni honorables. Yo no puedo obrar de otra manera. Aquí estoy. ¡Dios me ayude! Amén”. 

Esto fue suficiente para dar inició a todo un movimiento que culminó revisando no solo la venta de indulgencias, sino también toda la teología de la Iglesia Católica. Sólo bastó leer un versículo: “el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17), para que Lutero comenzara a esbozar la doctrina de la salvación por fe, sin las obras que exigía la Iglesia. Y para que la gente común pudiera leer la Biblia por sí mismos y en su propio idioma, Lutero tradujo completamente la Biblia al alemán en 1534, lo que contribuyó a la alfabetización del pueblo, el fortalecimiento del idioma alemán moderno, y el acceso al conocimiento masivo de la Biblia. 

A su vez, los teólogos que surgieron de este nuevo movimiento reformista, tales como Martín Lutero, Ulrich Swingli, Juan Calvino y John Knox, cambiarían el entendimiento de la salvación del hombre que la iglesia católica imponía, junto con toda la teología relacionada al plan de redención, resumiéndolas en cinco famosas frases, “las cinco solas”, los cinco pilares de la Reforma y que son la esencia de la fe cristiana: 

SOLA SCRIPTURA (Sólo por medio de la Escritura) 
SOLUS CHRISTUS (Sólo a través de Cristo) 
SOLA GRATIA (Sólo por la gracia) 
SOLA FIDE (Sólo por la fe Dios salva) 
SOLI DEO GLORIA (La gloria sólo para Dios)

 

10 agosto 2017

¿Cuál era la guardia en la tumba de Jesús?

Cuando Jesús fue sepultado, los principales sacerdotes y fariseos fueron ante el gobernador de Judea, Poncio Pilato, para solicitar que una guardia fuese puesta en la tumba de Jesús, para así evitar que los discípulos intentaran robar el cuerpo de Jesús y proclamar su resurrección. La Biblia dice:

“Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.” Mateo 27:65-66
 
¿Cuál era la guardia que pusieron en la tumba de Jesús? Pues bien, la gran mayoría de los historiadores concuerdan que esta guardia eran cuatro soldados romanos en la tumba de Jesús (“Evidencia que exige un veredicto”, Josh McDowell). Esta guardia romana fue autorizada y responsabilizada por Poncio Pilato (Mateo 28:11-14). 


La guardia en la tumba es una fuerte evidencia de que los discípulos no pudieron robar el cuerpo de Jesús. Primero, porque estos soldados eran profesionales, equipados para la guerra y con la instrucción del ejército más poderoso que ha existido, el Imperio Romano, el cual arrasó con todo el mundo conocido de entonces. Los discípulos no los enfrentarían, puesto que estaban escondidos por temor de los judíos (Juan 20:19), incluso uno de ellos se atemorizó con una criada (Marcos 14:66-68), mientras que estos soldados eran brutales, que a sangre fría echaban suertes para quitarle la ropa a un hombre agonizando (Mateo 27:35) y, sin duda, no tendrían piedad frente a cualquiera que se acercase a la tumba.

Segundo, los discípulos nunca hubieran encontrado cansados o fatigados a los soldados en guardia como para derrotarlos en combate, puesto que cada guardia se cambiaba cada cuatro horas, a lo cual llegaban otros cuatro nuevos soldados con más energía para relevarlos (“No dejes tu cerebro en la puerta”, Josh McDowell).

Y tercero, los discípulos nunca hubieran encontrado a un soldado en guardia durmiendo, puesto que el castigo romano por quedarse dormido en hora de servicio era la muerte. Una de las manera de ejecutarse era “quitarle la ropa, encender un fuego con la misma llama y luego quemarlo vivo. Si no se sabía cuál soldado no había cumplido con su deber, entonces se echaba suerte para determinar cuál iba a pagar por el fallo de toda la guardia” (“Más que un carpintero”, Josh McDowell). De manera que el temor al castigo producía que los soldados estuvieran muy despiertos, especialmente a la guardia en la noche. No hay otra explicación: ¡Jesús resucitó!

08 julio 2017

La resurrección de Jesús y la transformación de los discípulos


De todas las evidencias de la resurrección de Jesús, probablemente la más importante sea el cambio radical que experimentaron los discípulos. Por una parte, después de la crucifixión de Jesús, los discípulos estaban escondidos por temor de los judíos. Sin embargo, días después de la sepultura se les veía predicando en las calles de Israel sin temor hasta el punto de morir por defender el nombre de Jesús. ¿Qué ocurrió para que tuvieran este cambio radical? La Biblia dice:

“Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, (…)” Juan 20:19 

Después de la muerte de Jesús, los discípulos estaban escondidos por miedo a los judíos. Su líder había sido acusado de blasfemia (Mateo 26:65; Marcos 14:64), y condenado a una horrible muerte en la cruz. Habían quedado sin su Maestro, como ovejas sin un pastor. Sin embargo, la muerte de Jesús no fue lo que causó la mayor desazón en ellos, sino la manera cómo murió. Según la ley judía, el hecho de que Jesús haya muerto colgado en un madero como un criminal demostraba que Jesús era un hereje maldecido por Dios (Deut. 21:23), y que los fariseos tenían razón desde el principio, que durante tres años y medio habían estado siguiendo a un hereje, un hombre maldecido por Dios (“La Resurrección de Jesús”, William Lane Craig). ¡Para ellos fue realmente una catástrofe! Los fariseos también podían buscarles por herejes y correr el mismo castigo. 

Pero no sólo el miedo se apoderó de ellos, sino también el desánimo. Los discípulos tenían toda la predisposición de un judío para no creer en la resurrección de Jesús. Los judíos esperaban un Mesías que viniese a expulsar a los enemigos de Israel y restaurar el reino de David (Hechos 1:6), pero no creían – y no creen hasta el día de hoy - en un Mesías que muriese, ni mucho menos que resucitase. Los judíos creían en una resurrección general de los muertos en gloria al final de los tiempos (Daniel 12:2), pero no que alguien fuese levantando antes del tiempo de entre los muertos en gloria. ¡Los discípulos no esperaban la resurrección de Jesús! 

Lo que los discípulos podían hacer después de su sepultura era venerar la tumba de su Maestro como un santuario y preservar sus restos, pero no creer en una posible resurrección. Las mujeres, por ejemplo, fueron a la tumba a ungir el cuerpo de Jesús con especies aromáticas (Marcos 16:1; Lucas 24:1), tratando de preservar el cuerpo muerto, no esperando una resurrección. Y cuando hallaron la tumba vacía quedaron tristes y perplejas (Lucas 24:4), y lo primero que pensaron era que habían sacado el cuerpo de Jesús del sepulcro y no sabían dónde le habían puesto (Juan 20:2), pero no en una posible resurrección. Aún los mismos discípulos estaban llenos de dudas. Ante la noticia de que Jesús había resucitado ellos no creyeron (Marcos 16:11,13). E incluso algunos no creerían hasta no ver las heridas de las crucifixión (Juan 20:24-28). Pero también sabemos que nadie esperaba una resurrección de Jesús pues “aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos” (Juan 20:9). 

Así pues se encontraban los discípulos después de la crucifixión: llenos de temor, escondidos, tristes, resignados, descorazonados e incrédulos. ¡Nada los haría cambiar de parecer! Entonces, ¿cómo es posible que todos los discípulos hayan predicado y expandido el evangelio de Jesús a todo el mundo si aún ellos mismos se veían incrédulos y poco convencidos de una resurrección? ¿Cómo es posible que estando escondidos por miedo a morir, luego hayan sido martirizados, ya sea crucificados, decapitados, desollados o quemados, por predicar firmemente el evangelio de Jesús? La única respuesta para tal cambio radical es ¡la resurrección real de Jesús! y que, ¡ellos vieron a Jesús resucitado! 

Si Jesús hubiera salido de la tumba medio muerto, arrastrándose y con necesidad de ayuda médica, no hubiera dado la impresión en los discípulos de que había vencido la muerte y el sepulcro, pero ellos vieron a un Cristo resucitado, triunfante sobre la vida y la muerte, y “esta fue la creencia que cambió a los descorazonados seguidores de un rabino judío crucificado, en los valientes testigos y mártires de la iglesia primitiva. Podían encarcelarlos, azotarlos, pero no podían lograr que ellos negaran sus convicciones” (“El Cristianismo ¿Historia o Farsa? – Josh MacDowell).


Podemos citar algunos de estas impresionantes transformaciones de los discípulos, como el de Pedro, quien luego del arresto de Jesús, lo abandonó (Mateo 26:56), negó tres veces que lo conocía (Mateo 26:69-75), y después de la sepultura se escondió por temor de los judíos (Juan 20:19), pero más tarde, lo vemos predicando a 3.000 personas (Hechos 2:14-41) y morir crucificado por el evangelio de Jesús. ¿El motivo de tal cambio? “Jesús se apareció a Pedro” (1 Corintios 15:5). 

Pero uno de los casos más dramáticos registrados en la Biblia es el de Jacobo, hermano de Jesús (Mateo 13:55; Marcos 6:3). Jacobo no creía que Jesús, su propio hermano, fuese el Hijo de Dios ni mucho menos fue su seguidor (Juan 7:5). Existen razones lógicas. Si tuviésemos un hermano que anduviese predicando que Él es semejante a Dios y que Él es el único Camino, la Verdad y la Vida, seguramente pensaríamos que está loco y que está ridiculizando el nombre de la familia. Sin embargo, sabemos que Jacobo (también llamado Santiago) fue uno de los primeros apóstoles de la Iglesia Primitiva (Gálatas 1:19), y que escribió una epístola presentándose como “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo…” (Santiago 1:1). Menciona a Jesús, su propio hermano, como su “Señor”. ¿Qué debe ocurrir para que alguien incrédulo pueda creer que su hermano verdaderamente es el “Señor”? Más tarde, Jacobo moriría apedreado por orden de Ananías el sumo sacerdote predicando el evangelio. ¿Qué debe ocurrir para que alguien que no era seguidor de Jesús termine muriendo como un mártir predicando el evangelio? La única respuesta es que Jacobo tuvo que haber visto algo que haya cambiado su vida para siempre, algo que haya cambiado radicalmente lo que él pensaba. Jacobo tuvo que haber visto a Jesús resucitado (1 Corintios 15:7).