19 febrero 2017

¿Qué himno cantaba Jesús con sus discípulos en la Pascua?

Uno de los aspectos menos conocidos de Jesús es que cantaba himnos. ¡Sí, Jesús también cantaba! Los judíos acostumbraban a cantar himnos en las fiestas de Pascua, Pentecostés y los Tabernáculos. Y también cantaban después que Dios hacía grandes proezas en favor del pueblo de Israel. Pues la Biblia también menciona que Jesús cantaba con sus discípulos durante la fiesta de la Pascua:

“Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.” (Mateo 26:30) 

Los judíos observaban la comida de Pascua con cuatro copas de vino, que representaban las cuatro promesas de bendiciones de Dios para Israel cuando fueron liberados de Egipto: “os sacaré”, “os libraré”, “os redimiré” y “os tomaré” (Éxodo 6:6-7), y que se debían beber en cuatro diferentes ocasiones durante la cena pascual (La Bendición Torá, Larry Huch). Junto con ello cantaban el “hallel”, que son los Salmos 113 al 118, llamados así porque comenzaban con la palabra “hallel” (“Aleluya”). Los judíos también lo llamaban el “hallel egipcio”, por tratarse de un recordatorio de la liberación de manos del faraón de Egipto.


Según la tradición judía, después de beber la segunda copa de vino, se cantaba la primera parte del hallel, los Salmos 113 y 114. Seguramente Jesús y sus discípulos cantaron esta primera parte. Después de beber la cuarta copa se cantaba la segunda parte del hallel, los Salmos 115 al 118 para así terminar la comida de Pascua. Sin embargo, Jesús terminó la cena con la tercera copa (“de la redención”) y no con la cuarta, cuando les dice a sus discípulos que aquella sería la última copa de vino que bebería hasta cuando la beba nuevamente en el reino de los Cielos (Mateo 26:29; Marcos 14:25). Así que después de esta copa de vino, Jesús y los discípulos cantaron la segunda parte del hallel y luego salieron al Monte de los Olivos (Mateo 26:30; Marcos 14:26).

Uno de los himnos que Jesús entonó dice: “Y la fidelidad de Jehová es para siempre” (Salmos 117:2) y otro que dice: “Alabad a Jehová, porque Él es bueno” (Salmos 118:29). Es increíble pensar que estando a minutos de ser traicionado, arrestado con espadas y palos, enjuiciado injustamente, abofeteado, escupido en el rostro, azotado, condenado a muerte y crucificado de la peor manera, sabiéndolo todo, aun así Jesús cantaba: “Y la fidelidad de Jehová es para siempre” y “alabad a Jehová, porque Él es bueno”. Qué tremendo ejemplo. Cuando estemos en situaciones difíciles de la vida, ojalá nosotros también podamos decir: ¡Dios es fiel siempre! y ¡Dios es bueno!

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