15 abril 2017

El cumplimiento matemático y profético de la entrada triunfal en Jerusalén


Cuando Jesús llegó al monte de los Olivos, cerca de Jerusalén, le ordenó a dos de sus discípulos traerle una asna y un pollino. Y cuando los trajeron pusieron sus mantos en ellos, Jesús se sentó encima y entró en Jerusalén en medio de una multitud que lo recibía con ramas de árboles y aclamándolo como el Rey de Israel diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! (Mateo 21:1-9). Entonces, cuando llegó a la ciudad, Jesús comenzó a hablarle a Jerusalén diciendo:

“¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.” (Lucas 19:42)

Notemos que Jesús dice que este era “el día” para Jerusalén. Por siglos, estas palabras pasaron inadvertidas hasta que en 1894 Sir Robert Anderson, un erudito inglés que trabajaba en Scotland Yard, publicó el libro “The Coming Prince” (“El Príncipe que viene”), donde concluye,  mediante un impresionante cálculo matemático, que “el día” al que Jesús hace referencia es el día exacto en que el Mesías se presentaría a Israel. Para ello, Anderson estudió una de las profecías más conocidas de la Biblia: las setenta semanas de Daniel.

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.” (Daniel 9:24-25)

De acuerdo a esta profecía, habría sesenta y nueve semanas desde la orden para restaurar Jerusalén hasta la llegada del Mesías Príncipe. De manera que Robert Anderson hizo el cálculo a partir de estas sesenta y nueve semanas para determinar el día de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Por lo tanto, antes de comenzar a interpretarla, debemos tener muy claro qué se entiende por una “semana” en la profecía de Daniel.

En la mentalidad occidental una semana es un periodo de siete días, pero para los judíos podía significar siete días (Éxodo 23:12), o también siete años (Génesis 29:27-28; Levíticos 25:3-4,8-10). Considerando que Daniel leía en las Escrituras que los judíos estarían cautivos en Babilonia setenta años (Jeremías 25:11-12; Daniel 9:2), Dios le revela que el tiempo del cautiverio espiritual de los judíos terminaría definitivamente en un periodo de "siete veces” aquellos “setenta años". Esto significa que las setenta semanas se refieren a un periodo de 490 años, y por lo tanto, cada semana es un periodo de siete años. Dado que cada semana es un periodo de siete años, entonces estas sesenta y nueve semanas representa un periodo de 483 años:

69 semanas x 7 años = 483 años

Sir Robert Anderson estimó que estos 483 años se cumplieron desde la orden para restaurar Jerusalén hasta ¡el día exacto en que Jesús hizo su entrada triunfal en Jerusalén! Pero, ¿por qué estos 483 años no terminan el día del nacimiento de Jesús, o el día de su bautismo? Pues, ni en su nacimiento ni en su bautismo Jesús se presentó a sí Mismo como Rey. Incluso, en muchas ocasiones los judíos lo quisieron proclamar Rey, pero Jesús lo evitaba cuidadosamente pues “su hora no había llegado” (Juan 6:15). Sin embargo, en la entrada triunfal Jesús se preparó intencionalmente para entrar en Jerusalén montado en un pollino para presentarse como Rey, tal como los profetas lo habían escrito. Este es el día de la llegada oficial del Mesías al pueblo judío:

“Alégrate mucho,  hija de Sion;  da voces de júbilo,  hija de Jerusalén;  he aquí tu rey vendrá a ti,  justo y salvador,  humilde,  y cabalgando sobre un asno,  sobre un pollino hijo de asna.” (Zacarías 9:9)

Hay que considerar también que estos 483 años no son de 365 días como los actuales. Cuando Daniel escribió esta profecía el año calendario en Babilonia – y también en Israel – era de 360 días. Este es un detalle no menor. Desde la orden para restaurar Jerusalén hasta la llegada del Mesías Príncipe debían pasar 483 años bíblicos, es decir, 173.880 días. Este es el famoso número de días de las sesenta y nueve semanas del magistral libro de Sir Robert Anderson.

483 años x 360 días por año = 173.880 días

¿Cuándo debemos comenzar a contar estos 173.880 días para saber el día exacto de la entrada triunfal en Jerusalén? El punto de partida es el día de la orden para restaurar Jerusalén. Esta fecha es clave para hacer el cálculo correcto de toda la profecía. En la Biblia encontramos cuatro posibles referencias a esta orden:

1.- El decreto de Ciro (Esdras 1:1-4)
2.- El decreto de Darío (Esdras 5:3-7)
3.- El decreto de Artajerjes a Esdras (Esdras 7:11-16)
4.- El decreto de Artajerjes a Nehemías (Nehemías 2:1-8).

Si estudiamos cada uno de estos cuatro decretos observamos que los tres primeros se refieren a la reconstrucción del Templo, mientras que sólo el decreto de Artajerjes a Nehemías se refiere a la reconstrucción de la “plaza” y “las murallas” de Jerusalén. Por lo tanto, esta orden debe usarse como punto de partida del conteo. Esta orden fue dada en el mes de Nisán (Nehemías 2:1), según la Enciclopedia Británica, el 14 de Marzo del 445 a.C.

A partir de esta fecha debemos contar 173.880 días. Sin embargo, el cálculo por días no es sencillo. Es conveniente entonces transformar estos días en años de 365 días para hacer el cálculo en nuestro calendario actual. Para saberlo debemos dividir estos 173.880 días por la cantidad de días que dura nuestro año actual, que es de 365,2422 días (el ,2422 corresponde a los años bisiestos):

173.880 días/365,2422 = 476,0677 años calendario actual

Los 173.880 días representan, por lo tanto, 476 años. Pero hay que considerar que hay una fracción adicional de 0,0677 días más. Esta fracción equivale a 24 días:
0,0677 x 365,2422 días año actual = 24 días

Tenemos una fecha concreta. Debemos contar 476 años y 24 días desde la orden de restaurar Jerusalén. Primero, si contamos 476 años desde el 14 de Marzo del 445 a.C. llegaremos al 14 de Marzo del 32 d.C.:

14 de Marzo 445 a.C + 476 años = 14 de Marzo 32 d.C.

Si contamos 24 días más desde el 14 de Marzo del 32 d.C. llegaremos a la fecha 06 de Abril del 32 d.C. Esta fecha es, según Sir Robert Anderson y de muchos investigadores, el día exacto en que Jesús entró en Jerusalén montado en un pollino. Este es el día en que las sesenta y nueve semanas de Daniel, profetizada con muchos siglos de anticipación, se cumplieron  con precisión matemática. Este es el día en que el Rey se presentó al mundo (Lucas 19:42).


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